Leche

Artículo del 13 de febrero del 2020: N Engl J Med 2020;382:644-54.DOI: 10.1056/NEJMra1903547

Dra. María José Escaffi F.

Los alimentos influencian nuestra salud directa e indirectamente (dado el efecto de su producción en el medio ambiente)

Hace mucho que hay controversias respecto al consumo de leche (es innegable que contiene nutrientes esenciales y múltiples hormonas anabolizantes) por eso escribo este post, basada en este artículo muy interesante publicado hace dos días, donde revisan el tema en extenso (basándose en la recomendación norteamericana para la población mayor de 9 años de consumir al menos 3 porciones de lácteos por día de 237 ml cada una, concluyendo que bastaría con 2 porciones si la dieta es adecuada)

Además del aspecto nutricional, las miradas están puestas en cuidar nuestro planeta, por lo que en la actualidad se promueve el consumo de leche orgánica en lugar de leche producida convencionalmente debido al uso de somatotropina bovina recombinante y la presencia de residuos de pesticidas y antibióticos en la leche producida convencionalmente (aún no se publican estudios a largo plazo que comparen la leche de  tratadas con somatotropina bovina versus las que no)

Después de extensas revisiones, Canadá y la Unión Europea prohibieron la venta de leche de vacas tratadas con somatotropina bovina, no por problemas de salud humana, sino por problemas de bienestar animal, incluyendo aumento de la mastitis. El contenido de hormonas sexuales de la leche aumenta si las vacas se ordeñan mientras están preñadas. (lamentablemente, esta práctica está instaurada entre los animales convencionales y los orgánicos)

Previamente se asumía el consumo de leche como protector en salud (muchos estudios además comparaban consumo de leche con otras bebidas como por ejemplo azucaradas), especialmente del riesgo de fractura de cadera, sin embrago la evidencia ha demostrado que no es tal, y que si es un factor importante en el crecimiento (porque contiene un factor de crecimiento llamado IGF-1) para  lograr estatura alta, que se relaciona con menor riesgo cardiovascular pero también las personas de mayor estatura tienen mayor riesgo de fractura de cadera, desarrollo de algunos cánceres y embolías.

¿Qué pasa con el consumo de leche y peso corporal

Obesidad: no hay efecto demostrado. El consumo de yogurt si demostró menor ganancia de peso y posible efecto protector para obesidad dado el contenido de probióticos y su efecto en microbioma intestinal

Presión arterial, perfil lipídico y enfermedad cardiovascular: La leche es alta en contenido de potasio, lo que podría explicar la reducción en la presión arterial. En estudios prospectivos, ni la leche entera ni la descremada se asocian claramente a la incidencia de mortalidad, asociada a enfermedad coronaria o infarto. Lo mismo con los lípidos, los resultados dependen de con que se compare el consumo de leche

Diabetes: Existe la hipótesis de que la leche de vaca causaría diabetes mellitus 1 (por interacción entre proteínas y células beta pancreática), sin embrago en estudios randomizados en niños que consumen proteínas hidrolizadas versus leche de vaca, no encontró efecto causal. No se establece relación con diabetes mellitus 2

– Cáncer: El mecanismo podría estar dado por aumento plasmático del IGF-1 (factor de crecimiento) y existe evidencia consistente en la asociación con formas agresivas de cáncer de próstata y con aumento de riesgo de cáncer de endometrio, siendo protector para cáncer colorrectal (posiblemente por el alto contenido en calcio)

Alergias e interacciones: La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) afecta al menos al 4% de los niños causando importantes problemas nutricionales. Aumenta predisposición a eczema, asma y alergias alimentarias. Se han hecho estudios comparando el consumo de leche de vaca versus proteína hidrolizada, logrando en este grupo menos riesgo de alergia y eczema

– Mortalidad Total: Tras 30 años de seguimiento, la leche entera se asocia a > mortalidad comparada con leche semi o descremada y quesos.

Como conclusión, podemos discutir muchísimo!

Mientras tanto, considerar las recomendaciones que los estudios nos aportan, mantenernos físicamente activos y equilibrar lo que comemos, siendo inteligentes en cuidarnos, incluyendo a nuestro ambiente sin olvidar los animales!  

La leche de vaca y las leches o más bien jugos vegetales presentan diferencias nutricionales según el tipo de producto y la marca. Lo importante es fijarse en el contenido de grasa, proteína, calcio y azúcar añadido de cada producto.

En cuanto al contenido de grasa, la leche de vaca descremada contiene cantidades ínfimas, pero la cantidad de grasa saturada que aumenta el colesterol va subiendo en el 1 por ciento, el 2 por ciento y la leche entera.

Las leches vegetales contienen entre 2 y 4 gramos de grasa por taza, pero esas grasas son fundamentalmente sanas, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Al comparar el contenido proteico, la leche de vaca aporta la mayor cantidad, con un poco más de 8 gramos por taza; mientras que la de soya casi la iguala, con aproximadamente 7 gramos por taza, pero la de almendra normal tiene apenas 1 gramo por taza.

En resumen, es difícil superar a la leche de vaca como componente de una nutrición balanceada y para la mayoría de los adultos, la leche descremada es la mejor alternativa. No obstante, hay muchas personas que no toleran la leche de vaca y algunos prefieren evitar los productos animales o simplemente desean añadir algo diferente a su alimentación. Desde el punto de vista nutricional, la leche de soya sin azúcar es la que más se acerca, además de aportar unos gramos de grasa sana que la leche descremada no proporciona.

Que les sirva el análisis de este artículo y esperamos más información!!! 

Milk and Health

Dra. Escaffi