Ya el mercurio

Les dejo, una entrevista sobre Obesidad para Revista Ya

Somos más que un número en una balanza y debemos incorporar este concepto a lo largo de nuestra vida.  Sólo así podremos caminar con tranquilidad hacia el camino del bienestar integral sin interponer los bienes del cuerpo y la vanidad antes que los del alma. Eso no significa que descuidemos de nuestra salud, ya que es bien conocido que las pérdidas de peso intencionales (guiadas y saludables), traen consigo múltiples beneficios en nuestra salud, pero

cuando hablamos de tratamientos para la obesidad, todos piensan en dietas y ejercicio, restringir y aumentar gasto muchas veces a expensas del disfrute y del pasarlo bien.

Debemos sacar el foco en lo estético y considerar las graves consecuencias que tiene esta enfermdad. Sólo para poner en contexto, 13 tipos de cáncer están relacionados con el exceso de peso. Y no sólo ello, problemas del sueño, disbiosis (problema de microbiota intestinal) e infertilidad también están asociados.

La obesidad no es simplemente un problema de peso, sino que posee múltiples dimensiones y, por lo tanto, múltiples soluciones. Cuando reducimos un tema complejo a números para evaluar la salud del cuerpo, se dejan muchas cosas de lado. En este caso, al tratar la obesidad no podemos sólo pensar en disminuir las calorías sino que debemos comer con consciencia como ejercicio de la vida diaria, al fin y al cabo, Hipócrates sigue tan vigente porque “somos lo que comemos”.

La invitación es a procurar tomar decisiones con consciencia plena en el tipo de alimento que vamos a consumir considerando el metabolismo propio, creencias, cultura, hábitos familiares e incluso el tipo de organismos que viven en tu intestino. Tiene que ver con la persona y su equilibrio.

Hay un término griego que explica muy bien esto que es “Mesotés” y que está en relación a que las decisiones que tomamos tienen que ser sobre la base del justo medio pero no el medio matemático sino que aquel que deja tranquila nuestra alma. Y esto no sólo tiene que estar conectado con nuestra alimentación para afectar nuestro peso, si no que también está en relación con lo que nos hace feliz. 

Y ya lo he comentado, lo que pienso al leer “dieta” es restricción, pasarlo mal, control o rendir un examen complicado. Decir que no a la comida familiar de los domingos o a la celebración del cumpleaños de la mejor amiga. Es por esto que la evaluación no debe estar emparentada sólo con números, debemos abordarlo de manera integral porque podemos estar frente a dos personas que pueden pesar lo mismo, pero tener una distribución corporal muy diferente, estando una sana y otra enferma.

De ahí la importancia de comprender y tender a un estilo de vida sano e integral es importante pensar en deporte no solo por algo estético y con la finalidad de pasar un verano “sin polera” sino que fortalecer nuestros músculos, tener mejor calidad de vida, aumentar los factores protectores en salud y también una mejor vejez.

Es por esto que el balance es lo esencial para poder tener una buena calidad de vida. Comer bien, comer rico, tener buena salud muscular, descansar lo suficiente, ser más autocompasivos  y menos exigentes, compartir con quienes queremos es parte de ser feliz y lograr este a veces tan lejano o complejo estilo de vida saludable.